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Para
los antiguos indígenas Prehispánicos, las piezas de oro
tenían dos significados: Por una parte, indicaban la pertenecía
a un clan y servían de símbolo para mostrar la relación
con alguna especie animal. Tanto el oro como lo representado con él,
eran concentraciones de energía superhumana.
Por otra parte,
eran los vehículos de intermediación entre los seres humanos
y las divinidades, razón por la cual exponían al sol las
piezas ceremoniales de oro, de tal forma que entregaban sus ofrendas
individuales o colectivas a un sacerdote, quien las depositaba en lagunas
o otros lugares sagrados, generalmente cerca de grandes rocas que simbolizaban
el espíritu de sus antepasados convertidos en piedra desde el
advenimiento del sol y la creación de la luz.
Las
lagunas por su parte simbolizaban el útero de la tierra que,
al recibir las ofrendas, son fertilizadas y los ríos que nacen
allí, esparcían su fertilidad a los sembrados. De allí
se generó la leyenda de ELDORADO,
que fue descrita así, por Juan Rodríguez Freyle:
"En
aquella laguna de guatavita hacían una gran balsa de juncos,
adornada lo más vistoso que podían. Desnudaban al cacique
y lo untaban y rociaban todo con oro en polvo, de tal manera que iba
todo cubierto de este metal; metianlo en la balsa, parado y a los pies
le ponían un gran montón de oro y esmeraldas para que
ofreciese a su dios.

Partiendo
la balsa, sonaban cornetas y fotutos, y llegaba la medio de la laguna
daban señal para el silencio... Hacia el indio dorado su ofrecimiento
echando todo el oro y esmeraldas que llevaba en medio de la laguna...
y concluida la ceremonia comenzaba la grita, con grandes coros de bailes
y danzas a su modo. De esta ceremonia se tomo el nombre de ELDORADO
tan celebrado"
El
oro un metal sagrado, receptor de la energía del sol, estrella
que da vida y máxima fuente de fertilidad, fue la ofrenda religiosa
suprema y símbolo de prestigio de los líderes de la comunidad,
quienes mediaban entre el mundo actual y el supranatural. Los objetos
de oro encarnan un profundo contenido simbólico y son una expresión
de la visión mítica de las culturas prehispanicas.
Diversas
representaciones de la fauna y del hombre con rasgos animales, revelan
la fusión de los mundos reales y míticos: En el principio
no existía diferencia entre hombres y animales; con el advenimiento
del sol y de la muerte los hombres fueron expulsados del mundo primario,
en el que estaba la fuente de todo poder; es en el ritual, con sus danzas,
sus cantos y máscaras, como el hombre entra en contacto con ese
mundo inicial, retornando al estado del hombre-animal para alcanzar
el control super natural del cosmos.
El
chamán, Líder espiritual de la comunidad, se puede trasformar
en un pájaro o un jaguar y asumiendo que sus poderes penetran
el mundo oculto, fuente de toda sabiduría. Esas asociaciones,
el poder simbólico atribuido al oro, su sagrado origen y sus
funciones simbólicas y rituales, están presentes en las
culturas prehispánicas de América, en especial las colombianas,
las que a pesar de las diversas tecnologías usadas y los diferentes
estilos regionales, se pueden agrupar así:
Tairona, Sinú, Quimbaya, Calima, Tolima, Muisca, Tumaco, Nariño,
San Agustín y Tierradentro.
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